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Visiones sesgadas en la interpretación de datos estadísticos

La estadística muestra aproximaciones con un diverso grado de confianza sobre distintos fenómenos, lo cual permite determinar y evaluar su acercamiento a la realidad para la toma de decisiones. Si la mayor parte de estimaciones son susceptibles a errores, más aún es su interpretación, y peor aún si contiene sesgos malintencionados.

Al interpretar datos estadísticos, un grave error es dar juicios de valor o conclusiones sobre información no contrastada o de dudosa procedencia. Por ejemplo, encuestadoras políticas apegadas a una determinada posición. También en el procesamiento de datos, especialmente cuando se pasan a un medio digital, suele suceder que, al digitar las coordenadas planas obtenidas desde una libreta de campo a una tabla de Excel, un mal procesamiento puede conllevar a graves errores de análisis. Otro error grave es usar muestras no significativas a una población e intentar generalizar dicha población con aquella información.

Una forma de evitar errores es validar y contrastar la información. Si se va a realizar un análisis con datos de dudosa procedencia, es mejor no hacerlo porque los resultados tendrán la calidad de la fuente de información. También hay que ser meticulosos al procesar la información. Así como evitar generalizaciones. Por ejemplo, en un estudio de acceso a educación superior no se podría decir que cierto porcentaje de personas de un determinado lugar accede la educación superior, si los resultados solamente corresponden a dos o tres sectores. En general, los números, tablas o gráficos no van a decir nada si no tienen ningún contexto. Por ello es de suma importancia colocar la fuente, metodología, explicar lo que se observa y lo que se pretende transmitir.

La información puede ser manipulada y fundamentada para inducir la opinión de la gente. Especialmente los informes o reportes elaborados por gobiernos, políticos, medios de comunicación, ONGs, empresas y un largo etc., donde en realidad se comprueba que la verdad es relativa, es decir le pertenece a quién la pueda sostener, inclusive si es sesgada o defiende cierto interés. Por ello, para presentar información real y transparente depende exclusivamente de la honestidad de cada profesional, ser totalmente imparcial es algo muy difícil que como humanos lo podemos hacer, pero dar la oportunidad a la gente que compruebe, rechace o acepte lo se intenta transmitir es la mejor forma de aproximarse a la verdad.