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Naturaleza y experiencia del manejo del Hydrochaeris hydrochaeris

Hydrochaeris hydrochaeris

Hydrochaeris hydrochaeris

 

Clase: Mammalia
Orden: Rodenthia
Familia: Hydrochoeridae
Género: Hydrochaeris
Especie: Hydrochoeris hydrochaeris (Linnaeus, 1766)

1. CARACTERES EXTERNOS

El color de su piel es pardo uniforme – se ve marrón oscuro cuando está mojado y pardo amarillento o rojizo cuando está seco-. La tonalidad puede variar, incluso dentro de una misma población; las orejas son negruzcas de la misma forma que las patas y uñas (CEAL, 1984). El macho tiene una tonalidad más oscura que la hembra en las nalgas y el bajo vientre. Es un animal voluminoso que cuyo peso oscila entre los 45 y 70 kg -máximo 105 kg – (Parera. 2002). Tiene cabeza también grande en relación al cuerpo y hocico alto. Las orejas, los ojos y las narinas están ubicados en la parte superior de la cabeza, que es lo único que queda expuesto cuando nada. Las orejas poseen un pliegue que permite el cierre del canal auditivo cuando el animal se sumerge (CEAL, 1984). La dentición posee dos pares de poderosos incisivos, premolares y molares sin raíces, de crecimiento continuo, formados por láminas transversales. El último molar superior presenta un gran desarrollo. A cada lado de los orificios nasales hay veinticinco vibrisas.

Sus patas, cortas y fuertes, presentan cuatro dedos las delanteras y tres las traseras, unidos, en ambos casos, por una membrana que facilita la natación (Parera, 2002). Las patas carecen de pelos, lo mismo que las palmas y plantas. El carpincho es por lo general digitígrado (cada dedo toca el suelo con la primera y la última falanges) pero a veces es también plantígrado (apoya toda la planta del pie)- (CEAL, 1984). La cola se insinúa en una pequeña protuberancia. El pelaje es algo largo, pero hirsuto y bastante ralo (Cabrera y Yepes, 1940).

Existen pocas diferencias entre los sexos, entre las que se señalan: una protuberancia de color negro que posee sólo el macho en el hocico, formada por un conjunto de glándulas sebáceas atrofiadas. El tamaño de esta saliente difiere en su volumen según los individuos. En el macho los pelos de la región anal están recubiertos por una materia cerosa (CEAL, 1984); también tienen los incisivos más anchos que las hembras y, según algunos autores, presentarían mayor tamaño que las hembras.

2. COMPORTAMIENTO

La reproducción abarca, en la mayoría de los casos, los meses de primavera y verano, aunque se dan casos en los que se prolonga a lo largo del año (Parera, 2002). Los primeros pasos del macho son el perseguir a la hembra olfateándole la región genital. Luego ella conduce al macho a un espejo de agua en el que se sumergen ambos. La hembra se zambulle varias veces, desapareciendo de la superficie y alejándose del macho, que vuelve a buscarla (CEAL, 1984). Por último el macho cubre a la hembra en series de más de 10 brevísimas cópulas, mientras ésta sumerge y retira la cabeza y lanza breves chillidos. No es raro que varias parejas copulen a la vez y en un mismo cuerpo de agua, produciéndose, de tanto en tanto, intercambios de compañero. Ocasionalmente, una hembra puede interferir los cortejos de una pareja, o un macho disputarle la hembra a otro (CEAL, 1984).

Después de una gestación que dura entre 4 y 5 meses, nacen hasta siete crías, las que producen un leve silbido de contacto para mantenerse unidas, mientras la madre vigila de cerca y emite sonidos de bajo volumen para que se mantengan cerca de ella (Parera, 2002). Las crías poseen un pelaje oscuro en el dorso y los lados – pelo corto y duro-, con una franja pardo clara en el centro y el vientre pardo claro.

Respecto a los hábitos se debe indicar que, en términos generales, el carpincho es un animal muy tranquilo, vive en grupos comandados por un macho y sus territorios los delimitan con sus excrementos. Suele permanecer más inactivo durante las mañana y a medida que se acerca la hora de calor se sumergen en el agua, dejando ver sólo la parte superior de la cabeza. Recién al caer la tarde hasta el anochecer se dedican a buscar alimento (Rodríguez de la Fuente, 1983). La comunicación entre individuos se realiza a través de diversas señales como gritos, saltos, señales olorosas de los excrementos y erizamiento del pelo, entre las principales.

Su alimentación es esencialmente herbívora, consume gramíneas y ciperáceas de las orillas de los cuerpos de agua y también plantas acuáticas.

3. HÁBITAT

El carpincho reside tanto en ambientes selváticos como sabanas y pastizales (Cinti, 2000), pero su condición excluyente para elegir un sitio donde estar es la cercanía de agua. Es en este medio donde se desenvuelve mejor y ante cualquier peligro, tras emitir un grito similar a un ladrido, se sumerge en el agua. Es bastante amplio su menú de hábitats naturales e incluso ocupa fácilmente espejos de agua producidos por el hombre, como diques, tajamares o canales de drenaje, los distintos medios naturales que lo albergan:

  • en galería, donde la vegetación cerrada brinda excelente refugio, pero con la desventaja de la escasez de hierbas, lo que obliga al animal a salir a la sabana próxima e incluso a emigrar a ella en épocas de lluvia;
  • orillas de lagunas permanentes en medio de un bosque, hábitats que tampoco es óptimo ya que el principal alimento disponible es sólo vegetación acuática;
  • arroyo anegados y esteros con vegetación acuática, que sirven de refugio pero únicamente proporcionan alimentación de emergencia;
  • esteros rodeados de sabanas, muy frecuentados por los carpinchos aunque carecen de abrigo natural, salvo algunos grupos dispersos de árboles;
  • matorrales espinosos a orillas de aguadas, que además de permitir la cómoda obtención de alimento ofrecen muy buen refugio.

4. DISTRIBUCIÓN

El carpincho es una especie exclusivamente americana y es el roedor de mayor tamaño de la fauna existente. Se lo ubica en gran parte del neotrópico, desde Panamá hasta el sur de la provincia de Buenos Aires – Argentina- a excepción de Chile. Es una especie muy abundante en el sector de los “llanos” de Venezuela, en el “pantanal” paraguayo y en los “esteros del Iberá” de la Argentina.

5. EXPERIENCIA DE MANEJO

A continuación se describe el Proyecto de Manejo denominado “Propuesta para el uso sustentable del carpincho (Hydrochaeris hydrochaeris) en la Argentina” elaborado por Bolkovic, M. L. y D. Ramadori (eds.). 2006. “Manejo de Fauna Silvestre en la Argentina.

5.1. El proyecto

A mediados del año 2002 la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS), a través de la ex Dirección de Fauna y Flora Silvestre (DFyFS), comienza la gestión para la elaboración del Proyecto Carpincho. Este proyecto se formalizó en el marco de la Resolución Nº 58/02, la cual establece un reglamento para la creación de fondos de investigación y manejo de especies silvestres y regula la participación del sector privado en este tipo de iniciativas.

5.2. PRIMERA ETAPA: Análisis del circuito comercial de cueros de carpincho en la Argentina

Los circuitos comerciales, relacionados con el comercio interno y externo, pueden esquematizarse en las siguientes fases:

  1. Extracción. Esta fase comprende principalmente a cazadores de subsistencia, cazadores organizados y, en menor medida, establecimientos agropecuarios. Las modalidades y la finalidad de la extracción varían entre dichos grupos. Muchos cazadores de subsistencia practican la caza del carpincho y otras especies de la fauna silvestre, y obtienen efectivo o mercaderías por la venta o canje de los cueros, además de la carne para consumo. Individualmente, este tipo de cazadores no aporta gran cantidad de cueros al sistema comercial, pero sumando el número de personas que practican este tipo de caza, el aporte puede llegar a ser significativo. Como generalmente viven en lugares aislados, son visitados por acopiadores que recorren la zona y que son los que suelen fijar los precios de los cueros al cazador.
  2. Acopio. Constituye la fase de los intermediarios. Como primer acopiador se considera a las personas que poseen algún tipo de comercio al que suelen acudir los cazadores para vender sus cueros o cambiarlos por mercadería. Generalmente, son almacenes de campo de ramos generales o lancheros propietarios de lanchas-almacén en la zona de islas del río Paraná. El acopiador regional incluye a los grandes receptores de cueros del sistema, situados en pueblos importantes o ciudades. A ellos acuden no solo cazadores, sino también los pequeños acopiadores. Estas personas se dedican al acopio de cueros en general y poseen medios para recorrer extensas zonas y efectivo o mercancías para realizar las compras.
  3. Distribución y manufactura. Esta fase incluye a: (i) las curtiembres que reciben los cueros para su tratamiento; (ii) los fabricantes, de muy amplia experiencia en la elaboración de gran cantidad de artículos, y (iii) los comerciantes, que conforman un conjunto muy heterogéneo. Sin duda, esta es la fase más complicada del esquema de uso del carpincho ya que es donde interviene la mayor cantidad de actores, donde se lleva a cabo una gran circulación de los cueros crudos y/o curtidos, donde generalmente se obtiene la documentación respectiva a nivel provincial y donde se debe realizar la acreditación y estampillado a nivel nacional. Existe también un importante número de posibles relaciones comerciales entre los diferentes actores de esta fase, lo que hace que el esquema sea aún más complejo.
  4. Comercialización. La venta de artículos de carpincho se realiza en todo el territorio argentino, más allá del área de distribución de la especie. Se elaboran distintas calidades de productos, destinados a diferentes tipos de consumidores. Existen desde la venta ambulante, pequeños negocios o stands en comercios de otros rubros (como estaciones de servicio), o locales en aeropuertos, hoteles y centros turísticos, hasta grandes cadenas comerciales con varias sucursales en jurisdicción federal y el interior del país. También se lleva a cabo la venta al por mayor que involucra principalmente a fabricantes y también a algunos comercios que combinan esta actividad con la venta al público. Por otro lado, los exportadores pueden poseer curtiembres propias o comprar directamente a productores como, por ejemplo, a establecimientos agropecuarios. El porcentaje destinado a las exportaciones, ya sea como cueros crudos, curtidos o productos manufacturados, se destina principalmente a países de la Unión Europea.

5.3. Metodologías para la evaluación de poblaciones silvestres 

Tradicionalmente, la mayor parte de los relevamientos poblacionales de carpinchos se ha realizado por medio de conteos visuales directos, como en los ambientes abiertos de las sabanas inundables o “llanos” venezolanos o del Pantanal brasileño. Sin embargo, la evaluación del tamaño poblacional en ambientes con vegetación más cerrada o en sitios con caza es compleja, pues los individuos suelen tornarse huidizos y realizar la mayor parte de sus actividades en horarios nocturnos. Esto es común en la Argentina, donde gran parte de los hábitats del carpincho presentan una estructura de la vegetación más compleja que la de los llanos venezolanos y suelen estar sometidos a una alta presión de cacería. Debido a ello, los conteos directos son posibles solo en grandes establecimientos agropecuarios con ambientes abiertos y poblaciones protegidas, como suele suceder en estancias de la provincia de Corrientes.

Por tal razón se ensayaron métodos indirectos para estimar densidades poblacionales basados en el conteo de signos, particularmente heces. Para convertir la densidad de heces en densidad de individuos es necesario conocer la tasa de deposición (defecación) de los carpinchos y la tasa de descomposición de las heces. Dado que la descomposición suele ser bastante rápida en el medio natural, no habría mayores riesgos de sobreestimación por registro de heces viejas y, por otra parte, un observador puede entrenarse rápidamente para conocer las heces de las últimas 24 horas bajo diferentes situaciones climáticas. La tasa de defecación diaria (TDD) se estimó en tres sitios: en el Zoológico de la ciudad de La Plata, en un criadero de la provincia de Entre Ríos (Establecimiento El Curupí, en las cercanías de Villa Paranacito) y en una estancia de la provincia de Corrientes donde los carpinchos presentaban muy buen estado de conservación (Ea. Santa Bárbara, Departamento de Concepción). Las tasas variaron notablemente entre los sitios: la del criadero fue la que presentó mayor valor, con un promedio de 6,6 heces/día, mientras que en el zoológico el promedio fue de 3,2 heces/día y en la laguna de Corrientes de 4,4 heces/día. A pesar de que las tres áreas no eran próximas entre sí, estimamos que la diferencia principal se debió a la ausencia (en Entre Ríos) o a la presencia (en el zoológico y en la estancia de Corrientes) de cuerpos de agua en el sitio de estudio. Por lo tanto, los valores más altos (criadero) podrían relacionarse con una TDD bruta, mientras que en los otros dos sitios parte de las heces se habrían perdido en los cuerpos de agua, siendo esta tasa (que podríamos llamar TDD ecológica) más adecuada a los fines de muestreo, ya que las evaluaciones de densidades se realizan sobre la porción de tierra que utilizan los carpinchos y no en el agua. Es necesario conocer la superficie que debe considerarse para los relevamientos de heces, ya que aún no se conoce el área de acción de los carpinchos para diferentes hábitats de la Argentina. Por consiguiente, para la segunda etapa de este proyecto se plantea la realización de estudios específicos que permitan generar datos sobre el tamaño del área de acción y el uso del espacio. Por otro lado, se realizó un relevamiento de la situación del carpincho en la Reserva de Biosfera Laguna Oca del Río Paraguay, en la provincia de Formosa. Allí las áreas de alimentación no son extensas praderas cercanas a los cuerpos de agua como ocurría en Corrientes, y el patrón de paisaje está representado por un alto número de elementos de conformación lineal (bordes de lagunas, espiras de meandros). En este caso, resultó más efectivo registrar las heces a lo largo de las orillas de los cuerpos de agua y expresar los resultados como un índice de abundancia relativa (IAR). Así, se logró estimar la abundancia de los carpinchos y conocer la situación general de esta especie en la reserva. En más de 12.000 m de orillas examinados minuciosamente, se pudo detectar la presencia de carpinchos a través de signos de actividad, aunque en números muy bajos y con una relación inversa entre el IAR y la distancia a la ciudad de Formosa –cuyos barrios más humildes lindan con el sector norte de dicha reserva–. En este mismo recorrido solo se pudo observar en forma directa dos ejemplares sumamente huidizos y numerosos signos de actividad de cazadores (botes, trampas, miradores y cartuchos de escopeta). Por medio de entrevistas a los pobladores de la reserva se corroboró el uso actual y la disminución de las poblaciones en el tiempo y en relación con áreas más alejadas de los centros poblados. A pesar de esta bajísima abundancia de carpinchos, cabe destacar que la Reserva se encuentra incluida dentro de una región clasificada como potencialmente “óptima” para la presencia de la especie. Esto muestra que la presión de caza representa un factor negativo importante sobre las poblaciones silvestres de los carpinchos, situación que se repite en otras localidades del país.

5.4. Lineamientos de un plan de manejo para la Argentina

El carpincho ya se encontraba en un “estado de actividad pastoril organizada” en América antes de la llegada de los españoles. En la actualidad el grado de domesticación de la especie varía según la región y se puede decir que ya superó ampliamente ese estadio, con experiencias exitosas de reproducción fuera del ámbito silvestre. La utilización del carpincho puede realizarse por medio de modalidades que abarcan desde el uso directo de las poblaciones silvestres (in situ) hasta la cría intensiva en cautiverio (ex situ), con toda una gama de situaciones intermedias. Con respecto a la utilización directa de poblaciones silvestres de carpinchos, el país que cuenta con mayor experiencia es Venezuela, con un programa oficial desarrollado durante más de 40 años. En los establecimientos habilitados para la zafra se autoriza la extracción anual de un porcentaje fijo del total de animales censados –30% en los inicios del programa y recientemente del 20% o menos–. Los propietarios suelen realizar muy poco manejo de las poblaciones, generalmente relacionado con el mejoramiento del hábitat (como la construcción reservorios de agua), aunque no siempre sean específicos para el carpincho. A pesar de haber gozado de cierto éxito, este programa solo es aplicable en grandes establecimientos ganaderos de los llanos, pero no representa una solución a la caza de subsistencia, a la caza comercial ilegal, y para el manejo de la especie en otras ecorregiones diferentes de los llanos, donde la misma está presente. En los últimos años se registraron caídas de la producción bajo este tipo de manejo, relacionado con una sobreexplotación del recurso y esto aparentemente se correspondería con una falta de inversión en la capacitación de quienes deben llevar a cabo los controles. Sin embargo, este programa tuvo el mérito de haber aportado gran parte de lo que actualmente se conoce sobre la biología del carpincho, a través de los estudios realizados en dicho marco.

5.5. Segunda etapa 

En función de lo anterior, la segunda etapa del Proyecto contempla encarar especialmente los aspectos de gestión incluidos en las recomendaciones anteriores y profundizar el análisis a escala regional de la situación actual del carpincho, englobando aspectos tanto socioeconómicos como bioecológicos y llevando a cabo ensayos de manejo tendientes a regularizar el uso que actualmente se hace de esta especie.

(a) Para cuantificar las cosechas actuales en las distintas subregiones se contempla relevar en forma particular el uso dado al carpincho y las distintas modalidades de obtención. La cuantificación se logrará cruzando aquella información obtenida de los diferentes eslabones de la cadena comercial a través de abordajes en forma directa (encuestas y/o entrevistas) o indirecta (con estimaciones por medio de indicadores como el estampillado, compra de precintos, etc.), con los datos provenientes de las administraciones de fauna nacional y provinciales.
(b) La segunda aproximación implica el desarrollo de un SIG y modelos de aptitud de hábitat potencial para la evaluación de abundancias de las poblaciones silvestres de carpinchos considerando las características particulares de cada ecorregión. Complementariamente se contempla la realización de estudios a escala local, a fin de estimar parámetros poblacionales del carpincho y el análisis del uso del espacio y patrones de actividad.

El carpincho muestra un amplio potencial biológico para ser manejado en el medio natural. Esta característica, sumada al hecho de su importancia comercial actual como producto de la fauna silvestre, lo coloca en una situación que requiere establecer una estrategia común de gestión que incluya tanto a la Nación como a todas las provincias con poblaciones de esta especie. Así se podrá plantear una política coherente de explotación, fiscalización y comercialización de los productos tanto en el mercado interno como externo. En dicho contexto, desde este proyecto se plantea continuar con actividades encaradas a diferentes niveles. Así se posibilitará no solo la implementación de un plan de uso sustentable para la especie, sino que, a su vez, se podrán llevar a cabo acciones que tiendan a la conservación de los humedales. Esto redundará, además, en un beneficio para otras especies asociadas a los hábitats del carpincho y para las comunidades humanas relacionadas con su explotación.

6. BIBLIOGRAFÍA

Bolkovic, M. L. y D. Ramadori (eds.). 2006. “Manejo de Fauna Silvestre en la Argentina. Programas de uso sustentable”. Dirección de Fauna Silvestre, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Buenos Aires. 168 págs. + 8 ilust.
Cabrera, A, y J. Yepes. 1940. Mamíferos Sudamericanos. Editorial EDIAR. Buenos Aires.
CEAL Centro Editor de América Latina. 1985. Fauna Argentina. Fascículo 3. Buenos Aires.
Cinti, R.R. 2000. Carpincho. Rey de Reyes. Revista Vida Silvestre Nº 73: 4-9. Fundación Vida Silvestre Argentina. Buenos Aires.
Parera, A. 2002. Los mamíferos de la Argentina y la región austral de Sudamérica. Editorial El Ateneo. Buenos Aires.
Rodríguez de la Fuente. F. 1983. La aventura de la vida. Tomo 7. Región Neotropical. Hyspamérica Ediciones y Ediciones Urbión. Madrid.